Bien Banana

La Patrona me llamó por teléfono para decirme que ya terminó con la pintura y que el lunes  tengo que ir a trabajar (ella se fue por unos días a la casa de su mamá; yo me ofrecí a cuidar a los chicos y a limpiar en lo de la madre pero no quiso)

Me contó toda entusiasmada que pintó el living de color “banana split” y que quedó muy cálido y luminoso.

¿Banana Split? ¿Que color es ese?

Debe ser algo parecido a banana (plátano) con dulce de leche. La banana es amarillo claro, el dulce de leche es marrón. La mezcla de esas dos cosas debe ser algo similar a  caca de lactante.

Ya me estoy mentalizando para  sacar mi faceta más hipócrita y decirle “¡que lindo!” con una sonrisa (lo más convincente que me sea posible)

Una pinturita

En un principio, la Patrona mandó a pintar su dormitorio… y terminó haciendo pintar toda la casa.  Mientras tanto, se fue por unos días a casa de su mamá y yo aproveché para viajar a visitar a la mía.  Recibí mimos al por mayor y me traje de recuerdo algunos kilos de más (porque mi mamá cocina los chipás más ricos del mundo).

De paso (cañazo) descansé un poco de la computadora.  Anduve con algunas molestias en la vista  hasta que un ojo se me puso bastante feucho (hinchado y verde como el Iincreible Hulk). Resultó ser una queratitis (o queratosis, no recuerdo bien) por ojo seco.

¡Atenti amigos internautas!  Me explicó el oftalmólogo que cuando pasamos mucho tiempo frente a la computadora parpadeamos menos y esto puede causar irritación ocular y algo así como un rasponazo en la cornea.

Por las dudas, ya le expliqué a El Entrerriano  que si me ve “haciendo ojitos” y pestañando como La Pitufina  frente a la computadora, no estoy levantándome a nadie en el video chat. Solo sigo las indicaciones de mi oftalmólogo (cuyos ojos no estaban nada mal, claro que esto último lo pensé pero no lo dije).

11/11/11

Por si era verdad eso de que el mundo se acababa hoy, me fui de joda. (Es lo que me tiene alejada de estos pagos virtuales)

Si resulta falso, el lunes volveré y seré una. Porque la única que puede volver y ser millones (con todo respeto) es Evita.

Buen Finde. Esperemos que el mundo no se acabe. Es un bolonqui pero está bueno

Fresca como una lechuga

La Tiabuela me muestra una planta de lechuga y me dice.

Que linda está esta lechuga, que fresquita.  Para conseguir  mercadería tan buena tenés que acostumbrarte ir todos los días  a la verdulería . Si te hacés clienta, te venden lo mejor.  Y ¿sabés también a que tenés que acotumbrarte? A hacerte una vez por año un Pap y una Mamografía.  Te puede salvar de que tengas que irte antes de tiempo a  ver crecer a las lechugas del lado de la raíz.-

No dejes de hacerte un chequeo ginecológico anual.  Pedí turno en el mes de tu cumpleaños.  Date ese regalo.

Hechizada

A la Nena (la hija de la Patrona) le encantó mi cartera amarilla. Cuando le conté que mi Tiabuela la tejió a crochet, la Nena exclamó “que haga para vender”. Lo mismo que yo le dije a la Tiabuela, y a la Patrona (cuando a ella se le dio por hacer flores y animalitos de origami).

Que se yo, será una trivialidad, una pavadita…pero que haya usado una expresión mía me emocionó.

Y me emocionó tanto que cuando me pidió permiso para revisar el interior de mi cartera,  se lo di (sin pensar, ni medir consecuencias). La pequeña se puso a hurgar entre mis pertenencias mientras yo limpiaba ensimismada en mi contento.

Cada tanto la Gurisa (como le decimos a las nenas en Misiones)  venía y me decía algo así como “Mirtaaa, que lindo pintalabios rosa ¿me lo regalás?” o “esto lo vi en la tele, si te tiran agua con una manguera no te mojás” (se refería a una propaganda de toallitas femeninas). No le presté demasiada atención hasta que me pidió que le convidara un chicle

Yo- ¡¿Que chicle?! -(nunca llevo chicles porque no me gustan)

Éste, el que encontré en tu cartera–  dijo la nena enarbolando un profiláctico en su envoltorio.

Ahí nomás se rompió el hechizo que me traía obnubilada,  sin darle explicación alguna le saqué el condón y me fui a juntar mis cosas que estaban desparramadas sobre la mesa del comedor.

Para el botiquín de la dama. Y la pancita del caballero (o viseversa)

Es un secreto que solo divulgo entre amigos. Cuando no tengo demasiadas ganas de cocinar,  pero no quiero que resulte tan evidente, preparo mis famosos “Canelones de la vagancia”:

Masa:  jamón cocido cortado grueso

Relleno: ricota mezclada con queso rallado y algún condimento (con nuez moscada queda muy bien).

Salsa: de esas listas (que se compran en el supermercado) mezclada con queso crema  y  poner queso fresco por encima.

Cocción: calentar a horno medio y luego gratinar con un golpe de horno fuerte.

Siempre es bueno tener a mano una receta salvadora que te saque de apuros.  Es para incluirla en el botiquín de emergencias de la dama, junto con un tapaojeras, un pareo y un cepillo de dientes.

Verdad Consecuencia

Hay una publicidad de un teléfono celular que dice que la “falsa humildad” también en humildad. Puede ser. Si te crees que sos el mejor en algo (por ejemplo) pero no lo presumís, algo de humildad hay en esa actitud. Lo que tengo para objetar  es que se trataría más de modestia que de humildad.

¿Funcionará para otras cualidades? Analicemos:

#La Nena (la hija de mi Patrona) se había apoderado del control remoto de la tele. Pero se lo cedió al hermanito  para que “mire lo que él quiera hasta que ella salga del baño” (palabras textuales). Aunque la Nena siempre que va al baño, se queda un laaargo rato mirándose al espejo, para mí fue un acto de compañerismo fingido. Y si cupo algo de nobleza en ese gesto, fue en cantidades mínimas.

#Mi alegría por el casamiento de mi hermana es un poco de la boca para afuera (no se malinterprete: no estoy ni celosa ni envidiosa, es que me gustaría que se reciba antes de casarse).  Si le pongo un poco más de onda, casi logro que sea felicidad genuina.

El golpe.

No soy la única que no se banca la cama puesta al revés. El Marido de la Patrona no se acostumbra al cambio y lleva varias noches durmiendo mal (lo sé porque me lo dijo).  Hoy regresó  de trabajar mucho más temprano (incluso antes que la Patrona). Trajo  a un muchacho para que lo ayude a dar vuelta la cama.

Trabajaron durante un largo tiempo y  se escuchaban  muchos ruidos. Justo antes de que llegase la patrona oí  un golpe, una puteada y nada más.  En cuanto la Patrona atravesó la puerta,  su marido bajó todo nervioso, con el pelo revuelto y la ropa desencajada ( menos mal que la Patrona me encontró baldeando el patio…si no, da para que pensara  muy mal).

El Patrón – Hola mi amor. Pintemos nuestra habitación de otro color ¿No estás cansada del verde? Del color que vos quieras pintamos

La Patrona (que también tiene su sexto sentido) -¿Que pasó?

(¡Yo también quería saber que había  pasado)

Él – No pasó nada.  Me traje al Manuel para que me ayude a dar vuelta la cama. Está arriba. Arreglo entonces para que venga a pintar…porque le dimos algunos golpes a la pared-

Así que en breve lo tendremos al Manuel arreglando las paredes y pintando.

La Patrona tomó todo el asunto bastante bien. Pero a mí no me gusta nada  que un intento de retornar al orden preestablecido traiga otros  cambios  (aunque sea de color). Parece que algunas energías se agitaron, después de todo.