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Este blog, a igual que las series yankies, tiene su final de temporada. Ojo ehhh. Digo final de temporada. (No fin del blog).

Ando cansada, ocupada pero bien…Ando haciendo manualidades para no sacrificar el aguinaldo en honor a Papá Noel.

A la Nena le estoy tejiendo una cartera como la que me hizo la Tiabuela. En teoría, como la que me hizo la Tiabuela; porque en la práctica  lo que vale es la intención ¿no?

FELICIDADES A TODOS. MUCHAS GRACIAS POR ESTAR.

Escoba nueva… y no vuela bien.

Fui a comprar una escoba nueva y el vendedor de la casa de artículos de limpieza me dijo

-¡Así que cambiamos el vehículo!-

No lo mandé a “plumas verdes” porque me agarró sin ganas de andar buscando pelea.

Raro  que yo esquive un pleito así, tan servido en bandeja. Es que ando tan cansada que ni ánimo para discutir tengo.  Parece que mis vacaciones de la semana pasada en vez de recargarme las pilas, me dejaron agotada. Por ahora, no estoy para hacer volar escobas. Ya vendrán tiempos mejores.

Rojo Trágame Tierra

Generalmente cuando vas a la pinturería te ofrecen un muestrario para que elijas el color de la pintura. Se ve que, como nadie se fija mucho en como se denomina al color,  les ponen cualquier nombre. Y no los culpo porque al intentar describir al color “banana split”  de las paredes de  la Patrona me sale algo así como: amarillo cálido tirando a natural subido (no me imagino que se me habría ocurrido si yo hubiera tenido que bautizarlo).

Quedó muy lindo, sépanlo. Y tanto practicar para fingir agrado me jugó en contra.  Porque en cuanto lo vi exclamé:

Uff, menos mal, es lindo en serio!-

Mi  tono de voz y mis gestos terminaron de pintarme de cuerpo y alma…de rojo trágame tierra

Bien Banana

La Patrona me llamó por teléfono para decirme que ya terminó con la pintura y que el lunes  tengo que ir a trabajar (ella se fue por unos días a la casa de su mamá; yo me ofrecí a cuidar a los chicos y a limpiar en lo de la madre pero no quiso)

Me contó toda entusiasmada que pintó el living de color “banana split” y que quedó muy cálido y luminoso.

¿Banana Split? ¿Que color es ese?

Debe ser algo parecido a banana (plátano) con dulce de leche. La banana es amarillo claro, el dulce de leche es marrón. La mezcla de esas dos cosas debe ser algo similar a  caca de lactante.

Ya me estoy mentalizando para  sacar mi faceta más hipócrita y decirle “¡que lindo!” con una sonrisa (lo más convincente que me sea posible)

Fresca como una lechuga

La Tiabuela me muestra una planta de lechuga y me dice.

Que linda está esta lechuga, que fresquita.  Para conseguir  mercadería tan buena tenés que acostumbrarte ir todos los días  a la verdulería . Si te hacés clienta, te venden lo mejor.  Y ¿sabés también a que tenés que acotumbrarte? A hacerte una vez por año un Pap y una Mamografía.  Te puede salvar de que tengas que irte antes de tiempo a  ver crecer a las lechugas del lado de la raíz.-

No dejes de hacerte un chequeo ginecológico anual.  Pedí turno en el mes de tu cumpleaños.  Date ese regalo.

Hechizada

A la Nena (la hija de la Patrona) le encantó mi cartera amarilla. Cuando le conté que mi Tiabuela la tejió a crochet, la Nena exclamó “que haga para vender”. Lo mismo que yo le dije a la Tiabuela, y a la Patrona (cuando a ella se le dio por hacer flores y animalitos de origami).

Que se yo, será una trivialidad, una pavadita…pero que haya usado una expresión mía me emocionó.

Y me emocionó tanto que cuando me pidió permiso para revisar el interior de mi cartera,  se lo di (sin pensar, ni medir consecuencias). La pequeña se puso a hurgar entre mis pertenencias mientras yo limpiaba ensimismada en mi contento.

Cada tanto la Gurisa (como le decimos a las nenas en Misiones)  venía y me decía algo así como “Mirtaaa, que lindo pintalabios rosa ¿me lo regalás?” o “esto lo vi en la tele, si te tiran agua con una manguera no te mojás” (se refería a una propaganda de toallitas femeninas). No le presté demasiada atención hasta que me pidió que le convidara un chicle

Yo- ¡¿Que chicle?! -(nunca llevo chicles porque no me gustan)

Éste, el que encontré en tu cartera–  dijo la nena enarbolando un profiláctico en su envoltorio.

Ahí nomás se rompió el hechizo que me traía obnubilada,  sin darle explicación alguna le saqué el condón y me fui a juntar mis cosas que estaban desparramadas sobre la mesa del comedor.

Para el botiquín de la dama. Y la pancita del caballero (o viseversa)

Es un secreto que solo divulgo entre amigos. Cuando no tengo demasiadas ganas de cocinar,  pero no quiero que resulte tan evidente, preparo mis famosos “Canelones de la vagancia”:

Masa:  jamón cocido cortado grueso

Relleno: ricota mezclada con queso rallado y algún condimento (con nuez moscada queda muy bien).

Salsa: de esas listas (que se compran en el supermercado) mezclada con queso crema  y  poner queso fresco por encima.

Cocción: calentar a horno medio y luego gratinar con un golpe de horno fuerte.

Siempre es bueno tener a mano una receta salvadora que te saque de apuros.  Es para incluirla en el botiquín de emergencias de la dama, junto con un tapaojeras, un pareo y un cepillo de dientes.

Verdad Consecuencia

Hay una publicidad de un teléfono celular que dice que la “falsa humildad” también en humildad. Puede ser. Si te crees que sos el mejor en algo (por ejemplo) pero no lo presumís, algo de humildad hay en esa actitud. Lo que tengo para objetar  es que se trataría más de modestia que de humildad.

¿Funcionará para otras cualidades? Analicemos:

#La Nena (la hija de mi Patrona) se había apoderado del control remoto de la tele. Pero se lo cedió al hermanito  para que “mire lo que él quiera hasta que ella salga del baño” (palabras textuales). Aunque la Nena siempre que va al baño, se queda un laaargo rato mirándose al espejo, para mí fue un acto de compañerismo fingido. Y si cupo algo de nobleza en ese gesto, fue en cantidades mínimas.

#Mi alegría por el casamiento de mi hermana es un poco de la boca para afuera (no se malinterprete: no estoy ni celosa ni envidiosa, es que me gustaría que se reciba antes de casarse).  Si le pongo un poco más de onda, casi logro que sea felicidad genuina.

El golpe.

No soy la única que no se banca la cama puesta al revés. El Marido de la Patrona no se acostumbra al cambio y lleva varias noches durmiendo mal (lo sé porque me lo dijo).  Hoy regresó  de trabajar mucho más temprano (incluso antes que la Patrona). Trajo  a un muchacho para que lo ayude a dar vuelta la cama.

Trabajaron durante un largo tiempo y  se escuchaban  muchos ruidos. Justo antes de que llegase la patrona oí  un golpe, una puteada y nada más.  En cuanto la Patrona atravesó la puerta,  su marido bajó todo nervioso, con el pelo revuelto y la ropa desencajada ( menos mal que la Patrona me encontró baldeando el patio…si no, da para que pensara  muy mal).

El Patrón – Hola mi amor. Pintemos nuestra habitación de otro color ¿No estás cansada del verde? Del color que vos quieras pintamos

La Patrona (que también tiene su sexto sentido) -¿Que pasó?

(¡Yo también quería saber que había  pasado)

Él – No pasó nada.  Me traje al Manuel para que me ayude a dar vuelta la cama. Está arriba. Arreglo entonces para que venga a pintar…porque le dimos algunos golpes a la pared-

Así que en breve lo tendremos al Manuel arreglando las paredes y pintando.

La Patrona tomó todo el asunto bastante bien. Pero a mí no me gusta nada  que un intento de retornar al orden preestablecido traiga otros  cambios  (aunque sea de color). Parece que algunas energías se agitaron, después de todo.

Sexto sentido.

Descubrí que tengo un sexto sentido: veo gente molesta.

Anoche me agarró insomnio. Me quedé un rato pensado, entre otras cosas,  en mi inminente retorno a mis actividades laborales.

En la oscuridad de mi habitación brillaban los ojitos  del osito peluche de mi hermana.  Me levanté de la cama y  lo dí vuelta para que quedara de espaldas. Ya sin esa mirada falsa e insidiosa se me hizo más fácil dormir. Soñé que en un rincón de mi dormitorio había un médano y desde su cima los ojos de un lobo  me vigilaban asechantes. Después el lobo se avalanzó  sobre mí.

Me desperté justo a tiempo para  esquivar a mi muñeca Cuca que, lanzada por mi hermana,  se dirigía hacia mí como un bólido.

Mi hermana se había levantado a mitad de la noche para tomar agua y vio que yo le había dado vuelta el oso (¡en que detalles se fija!). Entonces se enojó y me atacó  arrojándome a la Cuca.  ¡Que no se meta con la Cuca!, que no es cualquier muñeca: yo dormía con ella cuando era chica y es el único juguete que conservo. Me la regaló mi mamá cuando cumplí 4 años, en cambio a ella al oso junta-tierra se lo regaló el novio  a los 22. No es lo mismo.

Me estoy yendo a trabajar. ¡Buen comienzo de semana para todos!

Mirta