Del jamón al jabón hay una sola letra de distancia.

Una noche, antes de dormir la veo a la tiabuela enfilar para la cocina.

YO: “¿Te quedaste con hambre, tia” (“Dios mío, esta come como lima nueva”, pensé).

Tíabuela: “Nooo, me voy a hacer la limpieza de cutis, uso aceite como desmaquillante y leche como tónico”.

El Entrerriano: “¿Y en el baño que hace, doña? ¿Se morfa una sánguche de jabón?” (En realidad, El Entrerriano no estaba; pero seguramente hubiera dicho eso).