Planeate la wedding

Mi hermanita me convenció de que si una wedding planner le organizaba el casamiento, los preparativos no le iban a sacar tiempo para el estudio. Entonces, yo le regalé los honorarios de la wedding planner. ¡Mi obsequio sirve para que la piba me estudie!

Bueno, en realidad, mi intención fue pagarle todo, pero  apenas habré llegado a pagar la mano izquierda de la mina esa (asumiendo que es diestra). Y para eso casi tuve que vender un ojo.

Imagínense mi reacción cuando mi hermana me dijo:

“La Wedding Planner quiere que vos te ocupes de …”

Obvio que no le permití terminar la frase (fiel a mi estilo). La paré en seco y le dejé bien en claro que en su casamiento solo me voy a ocupar  de sentarme y que, de una vez por todas, me atiendan a  mí.  Ya bastante (entre la familia y el trabajo) me la paso atendiendo a todo el mundo.